Después de un esguince, una fractura o una operación de rodilla, la muleta se convierte en la extensión de su brazo durante varias semanas. El problema es que nadie nace con el manual de instrucciones. Un mal ajuste o un gesto repetido de forma incorrecta es suficiente para provocar dolores en las muñecas, contracturas en la espalda, e incluso una caída. Aquí le mostramos cómo evitar estas trampas y recuperar una marcha estable desde los primeros pasos.
Entender las instrucciones de apoyo antes de poner el pie
¿Ya ha escuchado a su médico decir “sin apoyo” o “apoyo parcial”? Estos términos cambian radicalmente la forma en que se moverá. “Sin apoyo” significa que el pie lesionado no toca el suelo, ni siquiera para mantener el equilibrio.
“Apoyo parcial” permite un contacto ligero, sin transferir todo su peso. “Apoyo según tolerancia” le permite cargar progresivamente, según el dolor. Cada instrucción se aplica a todos sus movimientos: la marcha, las transferencias de la cama a la silla, las escaleras e incluso el trayecto hasta el baño.
Si no está seguro de la instrucción que le corresponde, pida una aclaración a su cirujano o a su fisioterapeuta. Cargar demasiado pronto una pierna operada puede comprometer la consolidación ósea. Saber usar una muleta para caminar comienza aquí: respetar precisamente el nivel de apoyo prescrito.

Ajuste de la altura de la muleta: la base de todo
Un ajuste aproximado transforma cada paso en una fuente de tensión. La altura correcta se verifica de pie, con zapatos puestos, brazos a los lados del cuerpo.
Muletas axilares
La parte superior de la muleta debe estar a unos dos dedos por debajo de la axila, no contra ella. La carga pasa por las manos, nunca por las axilas. La empuñadura se coloca a la altura del pliegue de la muñeca, de modo que el codo permanezca ligeramente flexionado.
Una presión prolongada bajo la axila puede comprimir los nervios del plexo braquial. Los síntomas son hormigueos, entumecimiento o debilidad en la mano. Si aparecen estos signos, haga que un profesional de la salud revise su ajuste.
Muletas inglesas (bastones-muletas)
El anillo del antebrazo se coloca unos centímetros por debajo del codo. La empuñadura, al igual que en el modelo axilar, llega a la altura de la muñeca. Un codo demasiado tenso fatiga el hombro; un codo demasiado doblado sobrecarga la muñeca.
Verifique el ajuste cada semana: el grosor de sus zapatos puede variar, y una hinchazón de la pierna lesionada a veces modifica su postura.
Técnica de marcha segura con muletas
El principio básico sigue siendo el mismo independientemente del tipo de muleta: ambas muletas avanzan al mismo tiempo que la pierna lesionada, luego la pierna sana sigue. Este esquema limita el riesgo de desequilibrio lateral.
- Coloque las muletas a unos veinte centímetros frente a usted, ligeramente separadas a los lados para ampliar su base de apoyo.
- Transfiera su peso a las empuñaduras (no bajo las axilas) y lleve la pierna lesionada entre las dos muletas, al nivel permitido por su instrucción de apoyo.
- Luego avance la pierna sana frente a las muletas, y repita el ciclo.
- Mantenga la mirada recta hacia adelante, no fija en sus pies: esto ayuda al equilibrio y le permite anticipar los obstáculos.
Pasos cortos y regulares cansan menos que pasos largos y ambiciosos. La tentación de acelerar es fuerte después de unos días, pero un ritmo moderado protege sus articulaciones y reduce el riesgo de caída.
Subir y bajar escaleras con muletas
Las escaleras concentran la mayoría de los incidentes. La regla a recordar es simple: la pierna sana sube primero, la pierna lesionada baja primero.
Al subir
Coloque el pie sano en el escalón superior, luego lleve las muletas y la pierna lesionada a ese mismo escalón. Si hay una barandilla disponible, sujétela con una mano y agrupe las dos muletas con la otra.
Al bajar
Primero coloque las muletas en el escalón inferior, luego avance la pierna lesionada, y finalmente la pierna sana. Nunca salte un escalón. Tómese el tiempo para estabilizar su posición en cada paso.
Algunos pacientes no tienen la fuerza o el equilibrio suficientes para las escaleras. Si siente una fatiga marcada en los brazos o si pierde el equilibrio regularmente, hable con su fisioterapeuta antes de intentar el ejercicio solo.

Prevenir la fatiga y los dolores relacionados con las muletas
Caminar con muletas utiliza músculos que no están acostumbrados a este papel. Los hombros, los antebrazos y la espalda absorben una carga inusual durante semanas.
- Haga pausas regulares: unos minutos sentado cada media hora de marcha son suficientes para liberar la tensión en los hombros.
- Use zapatos cerrados, planos y antideslizantes. Las chanclas, los calcetines solos y los tacones deben ser excluidos.
- Verifique el estado de las puntas de goma en las muletas. Una punta desgastada o húmeda resbala sobre el suelo y provoca caídas evitables.
Evite llevar una bolsa en una mano mientras camina con muletas: ambas manos deben permanecer en las empuñaduras. Una mochila ligera es la alternativa más estable.
Si aparecen dolores en las muñecas o las palmas, los guantes acolchados o las fundas de empuñadura de espuma pueden reducir la presión. Estos accesorios se encuentran en farmacias o en tiendas de material médico.
Las muletas son una herramienta temporal, no una carga definitiva. Un ajuste preciso, una técnica de marcha dominada y algunas precauciones diarias transforman este período de recuperación en una etapa superada sin dolor innecesario. Su fisioterapeuta sigue siendo el mejor recurso para ajustar su progreso a lo largo de las semanas.



